miércoles, 8 de noviembre de 2006

Nada nuevo

Pongo algo para no perder la costumbre, pero no hay nada para decir. Durante la semana estuve en el Instituto, y encima anduve lléndome tarde así que ni siquiera daba para andar por ahí de noche. Tendrá que esperar hasta el fin de semana, ávido lector...

domingo, 5 de noviembre de 2006

Versailles

Hoy, primer domingo de mes, significa día de museos gratis. En este caso, el Château de Versailles, residencia por excelencia de Luis XIV. Pero antes de llegar, hay que encontrar el camino en la espesa niebla matinal parisina (no se ve la estación de RER cruzando la calle!!!), y enfundarse en varias capas de abrigo porque parece que el otoño llegó para quedarse. El trayecto hasta el ¿castillo? ¿palacio? dura unos 40 min desde el centro de París, en tren, cuando uno no se sube al tren equivocado y tiene que retroceder una estación (las líneas de RER se bifurcan fuera de París). Obviamente, siendo gratis, la cola de gente daba un par de vueltas a la plaza principal, así que hubo que armarse de paciencia.
Exteriormente el castillo es lindo, pero no llama mucho la atención más que por su tamaño. De hecho, me parece que es tan grande y con espacios tan abiertos que pierde un poco la gracia (también puede ser la opaca luz otoñal). Por dentro, hay ciertos puntos interesantes: la Chapelle (capilla) y la Galerie des Glaces (galería de los espejos) valen la pena, pero la segunda está en restauración y sólo se puede ver una parte. En general, el resto lo encontré demasiado sobrecargado (la decoración interna) para mi gusto.
Hacia atrás, se extiende el tremendo parque de Versalles, con jardines, paseos, canales (dos dispuestos en cruz) y fuentes. Lamentablemente estamos a mediados de otoño, pero en primavera debe ser algo espectacular. Dentro del parque se encuentra el Domaine de Marie-Antoinette (dominio de María Antonieta), dónde la susodicha se retiraba a "escapar de la etiqueta" de la corte: casa, animales, laguito, etc. Realmente un lugar idílico después de la fastuosidad del château...
Finalmente, para que se den una idea de lo grande que es, volver desde el fondo del parque hasta la salida del castillo me tomó 45 minutos caminando, con la niebla que se levantaba del agua (200% de humedad), y el frío y la noche ganándolo todo. Y seguro que, con un patio tan grande, no tenía perro...